Decía José Martí "el hombre crece con el trabajo que sale de sus manos".
En tiempos en que todo se compra hecho, envuelto, listo para usar; y donde la digitalización de nuestras vidas lo ha convertido tambien en un mundo banal, inmediato, instantáneo, un mundo que cabe en 140 caracteres y una actualización de estado; pues construir una cámara es lo mas cuerdo que se nos haya ocurrido jamás.
Sencilla, pequeña, barata (si es gratis, mejor jeje), tampoco hay que
perder el objetivo trazado, algo que no nos cueste mas que el sueño,
una cámara que demuestre que funciona, eso, que funcione.
La
cámara obscura, principo fundamental de la cámara fotográfica, es uno
de los diseños mas sencillos de la historia del ser humano. Un espacio
en total oscuridad y un orificio por donde entra la luz. A esto
agregamos un material fotosensible y soporte y voilá! tenemos nuestra
obra maestra: una cámara estenopéica o pinhole. Y nos pusimos manos a la
obra.
Después de consultar al oráculo, decidimos hacer una
hermosa(?) cámara con materiales sencillos, en este caso Fómix,
pegamento y tempera negra.
La idea era lograr un sistema que permitiera hacer avanzar a
la película y a la vez tuviera un obturador sencillo y funcional, y que
fuera completamente impermeable a la luz, algo bien complicado de llevar
a cabo en la práctica.
Estas son las primeras
fotografías tomadas con esta cámara, la sensación es impresionante,
primero ver que si hay una imágen, que la exposición fué la correcta,
sin embargo resulta que la mitad de las imágenes estan fuera de foco
debido al movimiento ya que al ser mi dedo el obturador y no contar con
un trípode, la cámara no tenía la estabilidad suficiente para mantener
los tiempos de obturación.
La verdad, se la llevó a todos lados, cascadas, paseos familiares, probando ser a prueba de todo.
Esto más que un experimento, ha sido una especie de terapia. Recomendado.